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El duelo

¿Quién no ha pasado alguna vez por un proceso de duelo? Y no me refiero solo a una pérdida por fallecimiento de un ser querido, ya que hay distintos tipos de duelos: ruptura de pareja o divorcio, cambio de trabajo o de casa, aborto, pérdida de salud o incluso de algún miembro corporal. Todos a lo largo de nuestra vida pasamos por alguna de estas experiencias, a veces de una manera muy dolorosa, mientras que la vivencia de pérdida no es la misma en ninguno de los duelos citados.

Por otro lado, nuestras pérdidas también incluyen irremediables renuncias a algunos de nuestros sueños, esperanzas, expectativas e ilusiones, de la juventud, pero que son necesarias para crecer, madurar y desarrollarnos.

Todas las pérdidas son diferentes desde el punto de vista psicológico, pero las etapas y desarrollo del proceso del duelo son más o menos iguales. Estas son normalmente las etapas de un proceso de duelo habitual:

  • dot SHEC MalagaSHOCK o NEGACIÓN: la persona queda desconcertada y abrumada por cuanto le acaba de suceder. La negación es un mecanismo de defensa ante lo que le está pasando. En esta etapa es bueno que la persona cuente lo que le ha pasado, que hable de su pérdida, para poder sacar hacia afuera todo lo contenido; esconderse, huir o disimular, no son actitudes válidas para la sanación.
  • dot SHEC MalagaIRA: en esta etapa la persona se pregunta ¿Por qué a mí? ¿Por qué ha tenido que pasarme esto…? Aparecen dudas sobre Dios, la vida, lo que merece la pena…Y por supuesto aparece la rabia contra todo y todos. También puede aparecer culpa, por lo que se pudo haber hecho o dejado de hacer.
  • dot SHEC MalagaTRISTEZA: Muy ligada a la anterior etapa, aparece la tristeza. En este momento la persona conecta con el vacío, no solo de la pérdida, sino también el vacío personal, de planes, sentimientos, intereses… Puede desembocar en una apatía generalizada.
  • dot SHEC MalagaACEPTACIÓN: es el momento de la asimilación; no es posible llegar a esta etapa si las anteriores no han sido resueltas. Las personas que llegan a esta etapa sienten en su interior mucha paz y el impulso de seguir adelante, incluso sabiendo que toda herida deja una cicatriz, ya no duele, pero no se olvida. Y algo muy importante es el sentimiento de gratitud, de agradecimiento a lo que hemos perdido, por todo lo que nos aportó y entregó durante su presencia, lo que nos prepara para recordarlo con alegría y una sonrisa.

Recordar sin dolor

Superando el duelo - Psicólogos Málaga

Superar todas estas etapas es algo necesario para dar por finalizado el proceso de duelo, pero hay personas que se quedan bloqueadas en algunas de las etapas, e incluso en la primera, dando carácter patológico a su problema, tras lo que precisará de ayuda para procesarlo y sanarlo; de entre todos los temas a tratar con todos las personas que acuden a mi consulta, el duelo es algo bastante recurrente… para ayudar a que sanen su pérdida, utilizo una técnica que les ayuda a procesar lo ocurrido, a atenuar el malestar y por lo tanto, a despedirse de lo perdido, conectar con el agradecimiento y recuperar la paz y el impulso de seguir hacia delante. Hay que tener presente que no se trata de olvidar, sino de poder recordar sin dolor. Esta técnica se llama SHEC, y actúa sincronizando nuestros dos hemisferios cerebrales, para ayudar a procesar y sanar.

Ahora quiero invitaros a hacer una reflexión, qué pensáis si os digo que los duelos son necesarios, que las pérdidas del tipo que sean nos son necesarias para nuestro crecimiento personal, para poder avanzar, razón por la que conllevan consecuencias positivas. Sé que es algo difícil de ver y aceptar, sobre todo cuando estamos hablando de la pérdida de un ser querido por fallecimiento, pero es realmente así. Y no me estoy refiriendo al momento de la pérdida y dolor, sino a aquel que acontece una vez hemos superado ese momento y se elabora el duelo.

Aceptar para agradecer

Afrontando la pérdida - Psicólogos Málaga

El motivo principal por el cual nos cuesta tanto encajar una pérdida del tipo que sea, se basa en el apego que tenemos hacia las cosas y las personas, y al miedo a lo que pueda venir más adelante. En la vida, no debemos aferrarnos a nuestros apegos, ya que todo lo que empieza acaba, lo que nace muere, lo que entra sale, el día acaba para dar paso a la noche y así sucesivamente. Debemos aprender a soltar lo antiguo para que pueda llegar lo nuevo, para crecer, madurar y dar paso al cambio, ya que lo contrario nos estanca y en muchos casos, ese estancamiento tiene consecuencias negativas. Poder llegar a ver esta parte positiva de las pérdidas, es muy importante para darnos cuenta que aunque sean dolorosas, nos reportan beneficios. Te invito a que pienses en esto, a que recuerdes alguna pérdida del tipo que sea y tomes conciencia del beneficio o beneficios que te reportó. Es más fácil verlo cuando la pérdida no es reciente y el proceso de duelo ha finalizado.

Por último, quiero compartir un poema de Marta Bujó que expresa a la perfección todo esto:

No todo es dolor

Siempre hay más, mucho más que dolor en un duelo. Hay por ejemplo cierto orgullo de llegar adonde nunca había estado. Donde nunca pensé que llegaría a estar. Hay en el acto de dejar atrás un poco de salir al encuentro. Hay oculto en cada adiós un silencioso bienvenido. Las despedidas son más un tema de la vida que de la muerte. Porque en última instancia y desde el principio nuestra historia y la de todos es tan sólo una mezcla extraña de finales y principios.

Y lo sé porque otros que vinieron me contaron, porque otros que sufrieron primero crecieron después del dolor. Muertes que parieron nuevas vidas, pérdidas que condujeron a encuentros y ausencias presentes que llevaron vidas vacías librándolas del martirio de presencias ausentes.

Es por eso que sé, que avanzo y que no estoy sola, que camino día y noche acompañada por muchos otros. Otros que dejaron su marca en el sendero y que encontraron solamente caminando el sentido verdadero del camino recorrido.

Agradezco tu comentario

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