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Como cambiar el mundo

¿Se puede cambiar el mundo? Puedes cambiar aquello que puedes controlar, no lo demás… por poner un ejemplo, no puedes cambiar el hecho de que una persona no te desee cómo tú quisieras, pero sí que puedes cambiar como esto te afecta en tu vida, y es aquí donde el mundo puede ser para ti de un modo, o de otro muy distinto.

Para que veas que todo esto es posible, quiero contarte una historia…

Un nombre muy curioso para un grupo de música

“Everything but the girl” es un grupo conocido por los que vivieron la escena musical de los 80 y 90. Su mayor éxito fue “Missing” y seguramente hayas tarareado alguna vez ese “Like the deserts miss the rain” con mayor o menor fortuna. En el plazo de 15 años, esta banda ha producido 11 discos, mientras que su calidad caracteriza cada trabajo desde el primero, hasta el último.

Y ahora viene el dato interesante: ¿Por qué se llaman así? Es un nombre extraño y un poco complicado para un grupo de música… no parece muy comercial. “Todo menos la chica”. Un nombre así debe tener una explicación y la tiene…

Un amigo tenía la respuesta el otro día: en sus inicios, una discográfica le tendió la mano al grupo y le ofreció un contrato y producir su disco, pero había condiciones. “Todo está bien, menos la chica”. No hace falta decir más… en ese momento se generó un punto de inflexión. El grupo no hizo caso de la exigencia de la discográfica y buscó un nuevo sello; cuando les preguntaron cómo se llamaban respondieron “Everything but the girl” y ello supuso que la voz de esa chica fuera escuchada por millones de personas, en una carrera hacia el éxito.

Un pensamiento positivo, te permite avanzar

¿Qué podemos aprender de todo esto? Esa chica cantante no podía controlar qué decisión iba a tomar aquel señor de la discográfica, que pensó que una cantante más guapa y con otra voz era más apropiada a la hora de invertir dinero… eso no podía controlarlo, pero si podía controlar cómo ese duro revés podía afectarle. No debe ser fácil aparecer con tu grupo en ese despacho, en un mundo lleno de ilusión y esperanza, y enfrentarte al hecho de que tú seas el único estorbo: no encajas, no gustas.

Unas veces el mundo te da oportunidades a modo de regalos… otras veces eres tú quien debes crearlas. En ese punto esa chica podría haber desistido, culpar al mundo de su injusticia y sin la energía necesaria, haber limitado su carrera musical a algo incierto y esporádico… pero por si misma, o animada por los de su alrededor, eligió otro camino en el que se responsabilizó a si misma de su suerte y encontró lo que buscaba; si, a veces no se encuentra, pero tú eliges continuar o dejar de buscarlo…

Esta chica, llamada Tracey Thorn, eligió; decidió que esa experiencia no iba a marcarla y no iba a hacerla cesar en su empeño… esa frase, “todo menos la chica”, pudo significar un fin, pero ella hizo que se convirtiera en un principio, la asumió, la tomó como nombre, y con ella hizo realidad su sueño.

Pero espera, realmente no es esa la historia con la que quiero explicarte como cambiar el mundo, o como elegir el mundo en el que quieres vivir… permíteme continuar:

La verdadera historia

Esta mañana, decidí escribir este artículo… quería contar esta historia y darle este trasfondo que todo el mundo a veces necesita. Tras cocinarlo todo lentamente en mi cabeza, decidí de primera mano buscar información y documentarme un poco mejor y encontré algo que no me esperaba en Internet: es conocido el hecho de que “Everything but the girl” era el eslogan de una tienda de muebles de dormitorio del barrio en el que vivían los componentes del grupo; esa tienda presumía de venderlo todo, todo menos la chica. Les hizo gracia porque lo veían a diario, y lo adoptaron. Toda esa historia que me contó mi amigo, no era más que un rumor…

En escaparate: Everything but the girl

En mi cabeza tenía una historia… algo digno de contar. Un precioso ejemplo para todo lo que quería decir… también sentía como esa anécdota era la base de muchas ideas que aportar y que alrededor de ella, muchísimas metáforas y enriquecedoras conclusiones surgían para este blog. La idea de mezclar la historia de un icono del pop británico con nociones de crecimiento personal era justo lo que buscaba… algo un poco distinto, atractivo y eficaz.

De repente, al descubrir la verdadera historia, sentí como todo esto se me escurría entre los dedos… me había quedado sin artículo, sin esa vorágine de ideas, sin esa ilusión con la que llevaba tanto rato alimentándome… la realidad había sido más fría, menos romántica e iba en contra de mis pretensiones. Algo tan trivial como la Wikipedia había acabado con mi creación, lo sentí en el estómago y levanté la vista para ver el paisaje pasar por la ventana del tren: era la realidad, y tenía que acostumbrarme a ella.

Haciendo frente a la realidad

Y sin embargo… ¿no es de esto de lo que quiero hablar? Ahora mismo elijo otro camino… no deseo frustración hoy… no deseo que el desánimo se apodere de mi, y tampoco deseo pensar que el mundo ha podido conmigo. Y quiero cambiar todo esto…

No quiero hablarte de la historia de ese grupo de música… quiero hablarte de mi propia historia y es ésta precisamente la que te estoy contando, y la que estoy viviendo al escribir estas lineas… creo que estoy haciendo algo bueno, positivo… estoy poniéndote el mejor ejemplo para aquello de lo que quería hablarte. Al final, he podido cambiar mi mundo, y cuando escriba el punto y final, me sentiré bien, positivo… realizado.

Y en el tren cogí el móvil para mandarle un Whatsapp a este amigo:

  • Yo: “Hola! Lástima, everything but the girl lo pillaron del eslogan de una tienda de muebles del barrio… iba a escribir un artículo en el blog sobre la transformación y cómo cambiar el mundo, y me parecía una perfecta historia base… joeee… hoy que necesitaba que fuera verdad… 🙁  bueno, prefiero tu versión!!
  • Mi amigo: “Vayaaa… eso me lo contó un ligue americano, que tenía yo cuando era joven y bello!! Un californiano que estaba aquí terminando periodismo 🙂
  • Yo: “Internet empieza a ser un coñazo… prefiero las historias americanas para ligar 🙂

Y en ese momento, con una sonrisa en mis labios, decidí cambiar el mundo, para que tú lo vieras.

Agradezco tu comentario

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